Desde hace dos años en Sogamoso nació y se consolida una preocupación ciudadana especial por el arbolado urbano, a partir de un entramado irregular orientado a la tala de 32 palmas canarias en su calle principal (carrera 11), que se convirtió en una voz colectiva: Palmas Hablan . Digo que un entramado irregular porque, a la luz de numerosos hechos y evidencias posteriores, se fue develando una clara intencionalidad de su tala con fabricación de motivos pero apariencia de "riesgo de colapso" y alguna acción judicial, todo para facilitar algún contrato municipal de intervención en esa vía. No entro en esos detalles aquí, aunque el enlace previo ofrece ventana de comprensión al tema. Y esa preocupación, que parecía solitaria y específica, pronto migró a una preocupación mayor, ante la amenaza de eliminación adicional del arbolado en la Plaza 6 de Septiembre y en el Parque Recreacional del Sur, esta vez intentada por mecanismos distintos pero con un factor común, una especie de m...
Hace poco, porque llamé idiota al personaje político de turno que incrementó el salario mínimo a su absurdo capricho -arropado en absurdos argumentos sin piso técnico serio- y sin importarle las consecuencias macroeconómicas para todo un país por semejante irresponsabilidad (a costa de una pildora de dopamina para creyentes enceguecidos que saben aplaudir al torpe salvador, y suelen caer en la torpeza de entregarle su voto hipnotizado porque ya se han vuelto adictos a esa droga verborreica); en respuesta, sucedió esto: U na persona conocida, pasó a sugerir que yo era un simple < vampiro de la plusvalía, un esclavista, hipócrita y burgués > (tal cual fueron sus términos), dando a entender que mi "deber" era entrar al corral de aplaudidores porque ese salvador es "ambientalista" y por tanto me corresponde alabarlo. Al margen del shock (y la risa) por su reacción, esa curiosidad me ha invitado a reflexionar. Porque, también al margen de quienes piensen similar s...
Me lo expresó así, un amigo, hace unos días, sabiendo que se aproxima la época para ir pensando en esas campañas. ¿De veras? -le dije. Porque el primer requisito es, ser humilde y mejorar, con la crítica constructiva; el segundo, mejorar aún más, cuando haya más de esa crítica; y el tercero, no parar de hacerlo, aun cuando la crítica sea férrea y no cese. Si está dispuesto a eso, sin corruptelas y en un ambiente de respeto máximo a la gente cualquiera su condición, hágale viejo -lo desafié. Y lo cuestioné con algo más: ¿Seguiría animado, si el cargo tuviera como ingreso un salario mínimo y sin prebendas? Para mi sorpresa, este amigo se interesó en continuar el debate. Y le pareció curioso que mi reacción fuera directo a esa condición humana de la humildad y el respeto junto al desafío de ignorar el ingreso como prioridad, y no, a temas de orden profesional o técnico, asociados al cargo. Y esto ha dado pie y ánimo a esta columna, para reflexionar sobre la importancia de los valores hum...