El abuelo lago (III) – Playa Blanca, convertida en baratija
Playa Blanca endurecida, arena arcillosa introducida foto 30.7.2014 Pudo ser grandiosa, fuente de admiración y orgullo, un destino de calidad para visitantes y locales. Pero no. Esa grandeza no es más que ilusión perdida. Playa Blanca terminó siendo una sopa inapetente, un caldo aguado sin gracia. No la playa (vista sola, como el único bocado gustoso del plato, que por fortuna se salvó de las volquetadas de arena arcillosa que la endurecieron hace unos años ), sino el conjunto con su entorno, como en realidad debe apreciarse y sentirse. Y es muy tarde. Ya esa sopa está servida. Y claro, como en todo, esa opción del menú les gustará a muchos. Es respetable. Pero algo es evidente, en términos de turismo: Las baratijas ahuyentan al viajero culto que podía imaginar un lago de Tota como ejemplar destino de naturaleza y sostenibilidad, un lugar de aprecio y respeto por el territorio (natura y cultura), una puesta en escena y valor de sus mayores atributos, una carta de opciones armónicas a s...